La minería y su rol de hermano mayor en Tarapacá

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Por Wladimir Astudillo, Seremi de Minería de Tarapacá
La región de Tarapacá posee una superficie de 44.226 km2, un área que sobrepasa el territorio de ciertas naciones (p. ej., Bélgica, Qatar, Suiza, Países Bajos, entre otros) y en donde cerca del 73%
del territorio regional corresponde a un área concesionada para actividades mineras de
exploración y explotación. Lo anterior coindice con el relato histórico regional, el cual nos ha mostrado que nuestra cultura minera tiene sus orígenes incluso desde tiempos precolombinos.
Entender, entonces, que el gran interés existente por las concesiones mineras, la actividad minera y sus derivados es una práctica de centenares de años, inclusive podría decir que milenaria.
La actividad minera a nivel global ha sido fuertemente cuestionada por la sociedad y las
comunidades, y en el sustento de ese descontento se plasman argumentos plausibles que
necesitan ser abordados de manera responsable desde la política. En la actualidad, la actividad minera en la región de Tarapacá contribuye con el 50% del Producto Interno Bruto regional,
estableciendo un escenario económico y macroeconómico que nos posiciona como una de las regiones de mayor ingreso a nivel país -solo superada por Antofagasta y la región metropolitana-
sin embargo, y de manera totalmente opuesta, según datos del 2020, Tarapacá, está dentro de las
regiones en donde hay más hogares en situación de pobreza, sólo superada por La Araucanía y Ñuble.
Hay que comprender que este rincón del mundo -Tarapacá- con sus vastos yacimientos tiene la
oportunidad de convertirse en un ejemplo de cómo la actividad minera deja de ser solamente un
catalizador para la economía regional y una actividad extractivista, sino que puede capitalizar los
desafíos y oportunidades que hoy presenta la minería moderna, destacando la necesidad de
innovación y la importancia de la formación del capital humano. En la región contamos con dos grandes mineras metálicas (Collahuasi y QB2) que definen el panorama regional y proyectan la
influencia de la minería en el desarrollo sostenible y economía local. La dependencia de la gran minería es una realidad y corresponde a una filosofía que no puede ser sostenible en el largo plazo
sin un enfoque integral que aborde los desafíos inherentes de la región, es así como la innovación
se erige como un imperativo en Tarapacá.
La minería no sólo debe ser sustento económico, sino que tiene el deber de convertirse en el hermano mayor de la región, el cual vele y fomente la colaboración con instituciones de
investigación y desarrollo, liderando acciones que adopten nuevas tecnologías -más limpias y eficientes-, y en donde la formación del capital humano debe ser otra piedra angular en la construcción de un sector minero sostenible en Tarapacá. De esta manera, los programas
educativos y de capacitación deben ser diseñados para satisfacer las demandas específicas de la
industria, cultivando no solo habilidades técnicas, sino también una conciencia ética y
medioambiental, y en donde la colaboración entre entidades de gobierno en conjunto con las empresas mineras, instituciones educativas y el gobierno regional es esencial para garantizar que
la fuerza laboral esté preparada para los desafíos del futuro.
Por lo tanto, desde una perspectiva integral, y a través de una política minera regional
responsable, Tarapacá tiene la oportunidad de liderar la agenda nacional en materia de minería
sostenible. El panorama mundial nos presenta una oportunidad que desde la SEREMI de Minería

nos impulsa a ser un actor relevante que fomente la innovación, la responsabilidad ambiental y la
formación del capital humano de carácter regional, ya que no debemos olvidar que la minería ha
estado durante siglos en la región y lo seguirá estando en el futuro. De esta manera, la
colaboración público-privada se convierte así en la llave maestra para desbloquear el potencial
completo de la minería en la región, ya que la innovación y la formación del capital humano local
son las variables estratégicas para que la minería de Tarapacá no solo prospere económicamente,
sino que también deje un legado de responsabilidad y resiliencia para las generaciones futuras.

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